José
Antonio Calcaño Paniza (Cartagena
de Indias,
21
de enero de
1827
Caracas,
1897)
es un escritor colombiano,
hermano del también escritor Mariano
Arístides Calcaño.
Fue
miembro fundador de la Academia
Venezolana de la Lengua y
Director de la misma por varios años, además de correspondiente de
la Real
Academia Española de la Lengua;
escribió el discurso pronunciado el 28
de octubre de 1876,
en ocasión del traslado de los restos del Libertador Simón
Bolívar desde
la Catedral al Panteón
Nacional.
Su
padre, Juan Bautista Calcaño y Uraín, era de origen italiano (los
Calcagno de Génova)
y natural de Caracas
(Venezuela),
y fue un importante jurista, autor de una gramática alemana. Su
madre, Josefa Antonia Paniza de Ayós, era hija de Cartagena y
descendía de una distinguida familia de España también de origen
italiano.
La
familia llegó a tener doce hijos, la mayoría de los cuales fueron
escritores. Huyendo de las revueltas políticas, el padre, proscrito
por ser partidario de Bolívar,
se trasladó a Maracaibo
con
su familia y al poco tiempo fue nombrado senador y tuvo que mudarse
otra vez a Caracas.
Allí estudió José Antonio literatura y filosofía en la
Universidad
Central de Venezuela (UCV).
Luego siguió los cursos de Matemáticas de la Escuela
Militar y Matemáticas de
la UCV y dio comienzo a los de Medicina, que tuvo que abandonar por
sus problemas de salud. Enseguida fue atraído por el periodismo
y
la poesía.
Fue
corredactor de los Ecos
del Avila y
fundador con Félix
Soublettede
Las
Brisas del Avila.
Desde 1845
publica
con regularidad sus poemas en la prensa. Estudió con provecho los
clásicos españoles y la literatura italiana, inglesa, francesa y
alemana, en las cuales es muy versado, como Abigaíl
Lozano.
Era
compositor y tocaba la flauta y el piano. Estuvo algún tiempo
empleado en el Ministerio de Relaciones Exteriores, y desempeñó más
tarde las funciones de Cónsul de Venezuela en Liverpool durante
una veintena de años.
Tras
vivir 20 años en Inglaterra como cónsul de Venezuela en Liverpool,
murió en Caracas. Estuvo casado con Isabel Sanabria Toro, de la que
tuvo seis hijos. La Academia
de la Juventud Católica de
Madrid le adjudicó el premio en el concurso público promovido con
motivo de la celebración del Concilio
Ecuménico Vaticano I.














